- 2026, dom 22 febrero
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Contexto
Ha pasado un año. Doce meses completos desde la última vez que una pareja caminaron entre dragones luminosos, templos encendidos y faroles que parecían flotar en el aire. El tiempo —ese viejo mago silencioso— hizo su truco: desaparecer sin pedir permiso. Y casi sin notarlo, esta pareja de la que hablamos ya estaban nuevamente comprando entradas para cumplir con una tradición que, sin decreto oficial ni firma notarial, se ha convertido en un ritual imprescindible.
Un año después, bajo las mismas luces
Las luces del festival chino regresaron, como cada verano, trayendo más figuras, más colores y más asombro. Esta vez bajo el nombre de Tianfu Festival, que decidió desplegar su espectáculo en dos lugares: el primero, en el Pueblito Las Vizcachas, ubicado por Puente Alto, y el otro en el Parque Padre Hurtado, por el sector de La Reina.

La parejita inicial jijiji
La pareja inicial, que también fue acompañado por otra pareja de amigos... Uhm, creo que podríamos decir entonces que el grupito XD -que ya había visitado el parque en años anteriores- optó por ir al evento ubicado en La Reina, seguro que estaban convencidos de que conocían lo suficiente del lugar. Cuan equivocados estaban...

El grupito completo
El parque, de noche y vestido de luces, se transforma. Lo que de día es amplio, de noche parece infinito. Este grupito, descubrieron -o redescubrieron- una laguna donde algunos paseaban en botes bajo reflejos multicolores. Las figuras chinas, proyectadas sobre el agua, parecían duplicarse como si el cielo hubiera decidido mirar su propio espectáculo desde abajo.

Habían reflejos en el agua
Flores monumentales, pandas, letras orientales, templos brillantes, árboles, todo fluía como remolinos de luz que hipnotizaban. Algunas estructuras eran discretas; otras, directamente desproporcionadas, como si la consigna hubiese sido si vamos a iluminar, que se vea desde la Luna XDD. Algunos de los colores cambiaban, se alternaban, respiraban, otros caían como cascadas... Y este año hubo una gran novedad: el pasto también participaba. Ya no eran solo árboles decorados; ahora, una alfombra luminosa rodeaba las figuras, como si cada instalación tuviera su propio escenario galáctico.

Con amigos

Diversas figuras en la noche
Era, por supuesto, imposible no fotografiar. Fotos a las luces, fotos al reflejo, fotos al detalle, fotos sin razón aparente y, naturalmente, la selfie protocolar que certifica la presencia humana en medio de tanto esplendor eléctrico... -Que bonito sonó eso XDD-
Pero la noche no fue solo luces. Fue también un reencuentro. Esta vez la tradición se compartió con una pareja amigos como ya he mencionado antes; el año anterior habían sido unos amigos del sur, de Concepción. La tradición, al parecer, ya exige compañía distinta cada temporada XDD. Y así, entre dragones, nubes de colores y conversaciones, nos pusimos al día después de meses sin vernos. Risas, anécdotas y esa sensación reconfortante de que el tiempo puede pasar, pero la amistad conserva su tono original.

Hubo comida, y también figuras de comida jijiji
El detalle logístico -porque toda aventura luminosa tiene su capítulo gastronómico- fue en esta ocasión la fecha del 14 de febrero. Sí, ese día en que la gente del planeta entero parece salir a cenar. Parejas enamoradas, matrimonios cómplices, amigos afectuosos y algunos que otros llenaban el parque. La consecuencia fue predecible: la comida voló demasiado rápido... Ni que decir de los jugos y bebidas...
Afortunadamente, alcanzamos a asegurar unos rollos primavera al comienzo, los cuales estaban muy ricos...
Más tarde, ya solo quedaban unos bao de cerdo al vapor... Los cuales cumplieron dignamente su misión: quitarme el hambre que ya tenía XDD. Lo que no sobrevivió a la marea romántica fue el té y el jugo tradicional; quedaron relegados a la versión en lata, cortesía de la industria nacional XDD. No era lo mismo, claro...

Un túnel, lleno de diversos paisajes
Caminamos, conversamos, reímos. Recorrimos más de lo que habíamos calculado. Y cuando finalmente emprendimos el regreso a casa, en lo personal, ya llevaba los pies cansados, pero llevaba muchas fotitos y el corazón —como corresponde a estas historias— contento.

Uno de los muchos paisajes de un túnel
Porque, en algunas tradiciones, no hay necesidad de explicación. Solo necesitan repetirse...

Loro pirata