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Bitácora personal del capitán @fotosycaptura ✨

El día que alguien intentó reparar un disco duro con un chicle


Contexto

Cover

En una universidad, en mis años mozos, entre laboratorios, cafés mal cargados y anécdotas que solo sobreviven gracias al boca a boca, un compañero contó una historia que con los años se transformó en leyenda. Una de esas que mezclan informática, exceso de confianza… y un chicle.

El protagonista en esta historia no era más que un supuesto “técnico” al que éste estudiante acudió para revisar un disco duro de esa época, es decir uno mecánico (HDD) que estaba fallando. El clásico caso: ruidos extraños, errores de lectura y un destino que, para cualquiera con algo de experiencia, ya estaba bastante claro.

Pero este técnico tenía otra teoría... Una digamos, más ehm... Alternativa...

El diagnóstico o_O

Según su análisis, el problema no era ni el desgaste mecánico, ni los platos, ni el cabezal, ni la electrónica. El problema —en su experticia— era la presión interna del disco, no estaba al vacío...

Su solución fue contundente y radical:

  1. Identificó una de las salidas de aire del disco duro.
  2. Pegó un chicle tapando parcialmente el orificio.
  3. Acercó la boca.
  4. Y comenzó a succionar aire, convencido de que estaba generando el vacío necesario para que el disco volviera a funcionar correctamente.

Todo esto, por supuesto, sin estar en una sala limpia, sin herramientas especializadas y sin la más mínima preocupación por partículas de polvo, humedad o saliva.

Un poco de realidad técnica

Para poner los pies sobre la tierra:
los discos duros mecánicos no funcionan al vacío. De hecho, dependen de un entorno muy controlado donde el aire limpio cumple un rol importante. Los platos giran a miles de RPM (5.200 generalmente) y el cabezal flota sobre una fina capa de aire, a distancias medidas en nanómetros.

Ese pequeño orificio que los discos tienen no está ahí para “regular la presión”, sino que incluye filtros microscópicos que evitan la entrada de polvo u otros contaminantes mientras permiten compensar cambios de presión ambiental.

Alterar eso de la forma en que he relatado —y con chicle todavía XD— es perfecto para:

  • Introducir polvo y humedad
  • Dañar irreversiblemente los platos
  • Arruinar el cabezal de lectura
  • Y por último, garantizar que los datos queden solo como un bonito recuerdo

El resultado (no creo que sea necesario un spoiler ¿o sí?)

Como es de esperar, el disco duro nunca resucitó. No volvió a funcionar. No mejoró, no revivió, no mostró señales de gratitud tras semejante intervención XDDD. Murió como mueren muchos discos: en silencio… y también en ridículo.

Conclusión

¿En serio querías una conclusión? XDDD En fin...

Bueno, paso a decir que:

  • No todo lo que tiene apariencia de solución lo es
  • La ingeniería, existe por una razón
  • Y definitivamente, el chicle no es una herramienta de mantenimiento TI.

Al menos es una historia divertida para contar. Y un excelente ejemplo de cómo no hacer soporte técnico...