- 2000, vie 20 octubre
- Pensamientos
- Diosa Eris
- #blog, #emociones
La noche se encontraba estrellada, y un joven de cabellos dorados cuales rayos de sol, se encontraba observando fija y tristemente a la luna...
"Te extraño tanto" dijo para sus adentros, y es que en su interior guardaba un profundo dolor por la partida de su amada.
Realmente no hallaba qué hacer, todo a su alrededor lo hacía recordarla, su amplia y hermosa sonrisa, sus rojos cabellos que hacían un perfecto contraste con sus ojos verde esmeralda, su tono claro de piel, la delicadeza característica en ella... era inigualable, no había belleza tan pura que pudiera comparársele; si había un ser perfecto en este universo, sin duda alguna, era ella... "Angélica... te sigo amando... ni la cruel distancia podrá separar nuestras almas, ni tampoco intervendrá para que mis recuerdos sean absorbidos por el olvido.
Siempre te tendré presente a donde quiera que vaya...". Sus pensamientos fueron interrumpidos por una dulce voz que parecía provenir del vacío... era ella... su figura parecía intacta... "Andrés, he vuelto para quedarme contigo, ésta vez no habrán barreras que nos separen, estaré aquí eternamente...", "Mi bienamada, ¿cumplirás tu promesa de no marcharte jamás de mi lado?", "Sí, lo haré, por ello he regresado...".
Y aún Andrés dubitativo, da unos pasos hacia ella, y al observarla y sentirse seguro de su presencia, intenta depositar un cálido beso sobre sus labios, y al acercarse a ella, nota ante sus atónitos ojos cómo su figura se desvanece... "¡Oh no! No te marches nuevamente...".
Tal vez ella nunca estuvo allí, pero él no acepta su cruda realidad que lo llevará a sumirse en un abismo de locura y de dolor. Drásticamente toma un arma que tenía escondida en su bolsillo trasero, y comienza a recordar los momentos que pasó con su amada... y en un descuido, se le escapa un proyectil de la pistola que tenía en mano, cegándole la vida y finalizando así esos trágicos días de infelicidad.
En ese instante su madre entra a la habitación, y sacándolo de su ensimismamiento le dice: "Andrés, llevas varios días sin consumir alimento alguno, ¿quisieras comer algo?", "No mamá, no quiero nada, lo único que necesito es tener a Angélica a mi lado...", "Entonces búscala hijo mío".
Y dicho esto, Andrés bajó corriendo las escaleras de su casa, tomó las llaves de su auto, y condució frenéticamente hasta el hogar de su amada; al llegar allí, un sin fin de emociones explotaron en su pecho al contemplarla en el jardín; ella, quien se encontraba también en un período de desequilibrio emocional, al verlo, corre a los brazos de su único y verdadero amor.
Sin embargo, este joven sonríe de alucinada felicidad, pues se encuentra solo, rodeado de una infinita oscuridad, contemplando el nombre de su amada Angélica en una lápida sepulcral...
Aclaratoria: esta historia se encuentra basada en las enseñanzas de Horacio Quiroga, y muy especialmente en su cuento titulado "El Hijo", si quieren una mayor información sobre el autor o leer alguna de sus obras (incluyendo la que aquí se menciona), no duden en comunicarse con nosotras, quienes gustosamente les facilitaremos dicho material. Atentamente...
Angelique Cardivillo y Patricia Parraguez
Esta página pertenece al sitio de @fotosycaptura, y aunque esté en mi sitio, no representa necesariamente el pensamiento de su dueño... Debido obviamente a que es un pensamiento de una persona que ha querido compartir sus ideas...